| Atrévete a volar |
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Recuerdo que cuando Christian Vieri fue fichado por el Inter, estaba jugando al fútbol en la Lazio y ese cambio de equipo no sólo fue famoso porque se batieron todos los records mundiales en cuanto a lo costoso del fichaje de un jugador en ese momento (más de 40 millones de euros), sino porque un joven hincha de la Lazio se lanzó a las vías del tren y se suicidó. Había escrito: "Estoy destrozado por la venta de Vieri al Inter. Sé que han pagado mucho dinero, pero el dinero no lo es todo en la vida". Si aquello a lo que damos valor es algo sin sentido, jamás aprenderemos a volar. Alguien contó la leyenda de un hombre que quería ser rico y pidió al destino un periódico del año siguiente para ver los valores de la bolsa. Fue rápido invirtiendo todo su dinero en lo que iba a dale riquezas, y más tarde continuó leyendo las noticias del día para encontrar su propia esquela entre las páginas. Si aquello a lo que le damos valor es algo temporal, jamás aprenderemos a volar. Imagínate que estás en un hotel y se declara un incendio. Sólo tienes unos pocos momentos para escapar, pero piensas ¡Es mi oportunidad! Rápidamente te diriges a la suite presidencial, y empiezas a "disfrutar" como nunca: la comida, las comodidades, la piscina, lo que hay en el mueble bar, los canales de la televisión de pago, incluso llamas a otra gente para que venga a pasarlo bien contigo, porque ahora lo tienes ¡todo! ¡Y no tienes que pagar nada! Puede que otros busquen la salida de emergencia, pero tú no, ¡estás viviendo a tope! Quiero recordarte que si lo que tiene más valor para ti es la diversión a cualquier precio, más pronto de lo que crees te vas a encontrar sin salida. La vida no es un ensayo. Si no aprendes a volar ahora, cualquier circunstancia te va a hundir. |

Atrévete a volar


Creo que todos lo hemos hecho alguna vez. Volar. Vivir por encima de todas las circunstancias. Vivir en otra dimensión, ver las cosas desde arriba. Sentir la libertad total y absoluta de quien no es arrastrado por nada ni por nadie. Vivir de tal manera que parece que las cosas "normales" no nos influyen más allá de lo que les dejamos. Si no nos atrevemos a volar, cualquier cosa nos vence. Le damos valor a lo que no tiene valor y pasamos las horas sondeando tristezas.